institucional

12-04-2021

Los importadores otra vez en el eje de la tormenta.

Preocupan las fuertes restricciones a las Importaciones


Preocupan las fuertes restricciones a las Importaciones


CaCESFe solicita al Gobierno Nacional que revea el procedimiento para validar las importaciones, ya que considera que se está infringiendo un daño importante a la economía, poniendo en riesgo fuentes de trabajo, tanto en el sector comercial como en las propias industrias manufactureras, que ven interrumpidos sus procesos productivos.

CaCESFe entiende que la importación, y mucho menos los importadores, deben dejar de considerarse como “los malos de la película”, en razón que es una actividad muy necesaria que expone en la economía de un país, algunas de estas ventajas:

Proveer de bienes que no se fabrican en el país, o que si se fabrican, no reúnen las condiciones de calidad y precio que permiten a comercios e industrias ser más competitivos.

Mejorar los standards de vida de los habitantes del país ante la posibilidad de acceder a aquellos bienes finales importados, e incluso a bienes manufacturados en el país, con elevados stándares de calidad.

Garantizar una oferta que no tenga faltantes de stock para la provisión de algunos sectores estratégicos.

Preservar (e incluso incrementar) las fuentes de trabajo que se generan como consecuencia de la conformación de negocios orientados a comercializar productos importados o bien, en aquellas empresas manufactureras que pueden sufrir cortes de producción, como consecuencia de no poder contar en tiempo y forma con insumos y materias primas.

 

CaCESFe entiende que la sumatoria de todas estas ventajas es sensiblemente superior a la supuesta generada por un aparente ahorro de divisas que se pueda generar.

 

Una empresa manufacturera, a la cuál no se la deja importar un insumo o materia prima, no puede producir y como consecuencia, no sólo que no puede vender en el mercado interno, sino que tampoco lo puede hacer en el mercado externo. De igual manera, un establecimiento comercial al que se le impide importar repuestos, equipos, etc, no puede proveerlos a sus clientes, y de esa manera, hacer que en toda la cadena se generen menos ventas, las que a su vez tendrán impacto en la recaudación.

Cabe destacar que los importadores debidamente inscriptos, en cada operación de importación, le anticipan al estado nacional una suma de impuestos cercana al 50% del monto importado (ese porcentaje se reparte en Derechos de Importación, Tasa de Estadística; Impuesto a las Ganancias; Anticipo de Impuesto a las Ganancias; Ingresos Brutos); si bien es cierto que muchos de esos luego pueden ser recuperados a través del tiempo y de las sucesivas ventas, no deja de ser un anticipo al gobierno nacional que le permite financiarse con recursos genuinos, a partir del aporte de este sector. Ello sin considerar que, luego, para su evolución, cada uno de estos importadores tienen su propio negocio que tributa los otros impuestos locales y todos los vinculados a las cargas sociales de su personal.

Por último, los puntos centrales que deben señalarse como negativos a este control exacerbado de las importaciones son los siguientes:

1 - Criterio difuso acerca de que importaciones se aprueban y cuáles no. Si bien es cierto que en el lenguaje universal del comercio exterior, la nomenclatura arancelaria es el modo escogido para identificar productos, no en pocos casos, se debe hacer un análisis minucioso, tratando de incorporar en el mismo, otros atributos que contribuyen a discernir por qué se decide la conveniencia o no de importar. Hay muchos fabricantes nacionales que importan algunos productos para completar su oferta que incluye productos de fabricación propia y algunos modelos importados.

2 - Falta de respuesta a los reclamos. Se exige  seguir un procedimiento determinado pero no se brindan respuesta luego de su presentación.

3 - Se exige la presentación de un formulario de proyección de importaciones para el presente año 2021 que debe contar con datos de la actividad, incorporación probable de personal, etc. Dichas proyecciones, luego, son desestimadas con un criterio por lo menos discutible por funcionarios del ministerio y comunicadas a través de un sistema que es muy lento, atento a la cantidad de importadores existentes.

4 - La falta de previsión en los plazos. Esta situación tiene en tiempos de pandemia, un impacto aún mayor. Hoy, el sistema financiero exige a los importadores la presentación de la SIMI en estado salida para autorizar una transferencia; esto motiva que recién con la SIMI aprobada se puede ir al banco y transferir al cliente, éste a su vez puede estar afectado por el virus y demorar el inicio de la producción, luego tener dificultades para el transporte. Todo ello puede provocar no sólo el vencimiento de la SIMI original, incluso de su prórroga y en muchos casos la necesidad de reemplazarla por otra nueva presentación.

5 - En el relevamiento informal realizado por nuestra Entidad, casi ni se observa la importación de productos con el único propósito de acumular stock. Lo que se importa es lo que se vende o se necesita para producir un bien que ya está vendido.

6 - Del volumen total importado por Argentina, el 80% está destinado a la producción de fabricación de bienes (Bienes de capital, materias primas e insumos).

Por último, la Entidad llama a la reflexión por parte del Gobierno Nacional para que revea sus políticas en la materia y se pone a disposición para colaborar en todo lo que se considere necesario, bajo el convencimiento que ello generará un impacto positivo en la economía, la que, como consecuencia de la pandemia, se encuentra debilitada, pero que aún, se destacan algunos sectores que pueden desarrollarse y que no lo hacen, como consecuencia de todas estas reglamentaciones.