04-06-2017
Nuevos rumbos de la integración regional
Los futuros del MERCOSUR
Este informe fue preparado por el Instituto de Integración de América Latina y el Caribe (INTAL) perteneciente al Sector de Integración y Comercio (INT) del Banco Interamericano de Desarrollo. El proyecto editorial se benefició de la colaboración de la Red Sudamericana de Economía Aplicada.
Hace 25 años cuando se creó el MERCOSUR no existía WhatsApp, ni Facebook, ni ninguna otra forma de comunicación que hoy usan millones de latinoamericanos a diario. Una computadora ocupaba mucho espacio y hasta el e-mail era desconocido para las grandes mayorías. Desde entonces, los flujos de datos entre países crecieron un promedio anual de 50%.
El impacto de la tecnología en la vida cotidiana tiene lugar cada vez a un ritmo más acelerado. Lejos quedó la etapa de la revolución industrial que estuvo acompañada por enormes fábricas y chimeneas, un espejo más del pasado que del porvenir.
La economía digital de este siglo engendró nuevos modelos productivos y de integración, la llamada industria 4.0. Se trata de un proceso, el soporte físico de los bienes cambió, como ocurre con los libros electrónicos o los diseños en impresión 3D. Y donde las plataformas digitales permiten a millones de trabajadores desarrollar tareas desde cualquier lugar del planeta, alterando las nociones clásicas de estándares laborales, derechos migratorios y relación de dependencia (ICTSD, 2016).
A nivel global, más de doscientos nuevos acuerdos comerciales y de integración (el famoso (spaghetti bowl) alteraron las reglas del intercambio de bienes y servicios, capitales e información, dando lugar a una integración hí- brida donde la cuestión arancelaria es solo una parte de la negociación.
La dinámica de bloques comerciales, como la Alianza del Pacífico, y nuevas estructuras, como el Acuerdo Transpacífico (TPP), obligan a renovar la agenda de integración considerando potenciales desvíos de comercio, erosión de preferencias y, seguramente, la formación de reglas en las que no participamos, incluso para bienes abundantes en nuestras canastas exportadoras.
Las principales economías desarrolladas han lanzado ambiciosos programas público-privados para promover la digitalización de la industria y la transferencia de tecnología entre sectores. Con este objetivo, Alemania creó la Iniciativa Industrie 4.0, Francia lanzó Alliance Industrie du Futur, Reino Unido el Programa Catapult, Holanda Smart Industry y España Industria Conectada 4.0, solo para mencionar algunos ejemplos.
En esta fase de la globalización la competencia se ha vuelto más dura y como nunca antes surge la necesidad de avanzar en profundidad con una agenda de facilitación del comercio: una tecnología de carácter modular que pueda aplicarse a nivel multilateral, regional, nacional e incluso local. Y donde las prioridades sean fomentar inversiones en infraestructura comercial, el hardware de la integración, y apuntalar la dinámica de nuestro comercio con instituciones y mordernos marcos regulatorios, el software de la integración.
En este camino, los cambios tecnológicos en marcha, las técnicas productivas de vanguardia y la expansión de la economía digital ofrecen valiosas oportunidades y abren la puerta a nuevas modalidades para el intercambio. Los paí- ses en desarrollo tienen la posibilidad de dar un salto desde la era de industrias inconclusas a la era de una industria 4.0, planteándose al mismo tiempo enormes desafíos de transición en el marco de economías poco diversificadas en bienes y destinos, y con una fuerza laboral y educativa difícil de adaptar al cambio (MGI, 2016).
Por ejemplo, el comercio electrónico y los pagos a través de la telefonía celular permiten ahorros significativos en infraestructura bancaria (ITC, 2016). O las tecnologías de la información, que posibilitan democratizar el conocimiento y ampliar el alcance de la educación a zonas rurales. O el Big data, que se usa en la eficiencia de la logística y el mantenimiento REGIONALISMO INTELIGENTE 4.0 GUSTAVO BELIZ Director del Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (INTAL) Banco Interamericano de Desarrollo PRÓLOGO 8 de redes complejas con técnicas de análisis de datos en tiempo real.
El transporte, las comunicaciones y el mundo de la energía, pilares de la conectividad física moderna, atravesarán cambios sustanciales como consecuencia de la innovación. Autos sin conductor y eléctricos ponen a prueba los sistemas tradicionales de transporte público; internet de las cosas posibilita el diálogo entre objetos y modos de producción; y las energías renovables prometen terminar con la antigua dependencia del petróleo.
La inteligencia artificial, la robótica, la nanotecnología, los nuevos materiales, la fabricación aditiva y la biotecnología, entre otras tecnologías exponenciales, plantean desafíos a la inserción internacional en cadenas globales de valor que se encuentran en constante movimiento.
Nuestras naciones no estuvieron ajenas a estas transformaciones. En las últimas décadas, las economías de los países miembros del MERCOSUR evidenciaron cambios estructurales que incluyen la consolidación de nuevos socios comerciales, modificación de patrones productivos y una arquitectura regulatoria más sofisticada. El comercio sur-sur fue ganando terreno y Asia se convirtió en destino de 31% de las ventas externas.
Este informe se pregunta cuál es el futuro del MERCOSUR tras cumplir sus primeros 25 años y qué debemos hacer para adaptarnos a la nueva era. Los futuros del MERCOSUR realiza un diagnóstico preciso de la situación del bloque regional y presenta ideas creativas para avanzar en un sendero de desarrollo sustentable que brinde opciones para fortalecer la integración en el presente escenario.
Se trata de dejar atrás la vieja antinomia entre liberalismo excluyente y proteccionismo exacerbado, para avanzar en un regionalismo inteligente, que puede repensarse sobre la base de cuatro nodos estratégicos: políticas de estado, tecno-integración, brechas de equidad y convergencia tridimensional.
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