31-08-2012

Rusia ingresó a la OMC


Rusia ingresó a la OMC


Después de más de 18 años de extensas y conflictivas negociaciones, Rusia se convirtió en el socio Nº 156 de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

 En ese largo proceso, las fluctuaciones de la política interna rusa -entre concepciones nacionalistas y liberales- hicieron que el ingreso pareciera inalcanzable. Hasta último momento, y días antes que el presidente Vladimir Putin firmara la ley que subordina la legislación rusa a las normas de la OMC, en la Duma Estatal y en el Consejo de la Federación (las Cámaras parlamentarias) la oposición trató que expirara el plazo para la ratificación del ingreso y, al no lograrlo, finalmente votó en contra, “alegando unos que Rusia realiza una inadmisible cesión de soberanía y otros, que el país no estaba preparado para integrarse” al organismo que establece las normas básicas del comercio internacional y media en los conflictos entre países.

Preocupado por el proteccionismo que frena las exportaciones rusas a Europa y los Estados Unidos, Putin considera que la incorporación a la OMC permite disponer de instrumentos contra esas prácticas y los contratos desventajosos y facilita la participación en proyectos internacionales, mientras que su ministro de Desarrollo Económico, Andrei Beloúsov, sostiene que “da estabilidad al comercio exterior y hace previsibles las condiciones jurídicas para los operadores”.

Con el ingreso a la OMC, la Federación Rusa reducirá sus aranceles de importación del 10% promedio vigente en 2011 al 7,8%; en el caso de los productos industriales el descenso será del 9,5% al 7,3% y en los productos agrícolas del 13,2% al 10,8%. Estas rebajas entrarán en vigor parcialmente en el momento de su incorporación al organismo, y se aplicarán en forma escalonada con períodos de transición de hasta siete años para las industrias automotriz y aeronáutica y de hasta ocho años para la producción agrícola.

En el sector energético, los productores y distribuidores de gas natural operarán con criterios comerciales, pero Rusia seguirá regulando el precio de los combustibles para usuarios domiciliarios de acuerdo con su política social, no existiendo ninguna obligación de igualar precios internos y externos.

Los bancos extranjeros podrán abrir filiales en la Federación Rusa, pero la participación del capital extranjero estará limitado al 50% del total del sistema bancario local. Por otra parte, el Kremlin aceptó las condiciones de la Convención de Viena en materia de defensa de los derechos de la propiedad intelectual, incluyendo acciones contra las páginas de Internet que distribuyan ilegalmente contenidos protegidos, y asumió compromisos específicos en materia de servicios en los sectores de telecomunicaciones, seguros, transportes y distribución.

Según expertos que participaron en las negociaciones, el consumidor no notará de inmediato el ingreso de Rusia a la OMC, estimando que en un plazo de tres años podrá comprobar el descenso de los precios de electrodomésticos y medicamentos. Y también “tendrá la posibilidad de elegir entre más productos y de más calidad”. Para el Banco Mundial la incorporación al organismo rector del comercio mundial se traducirá a mediano plazo en un incremento del 3,3% del PBI ruso.

Fuente: FECACERA